|
Yo tenía 17 años y ya estaba en el último año
antes de empezar la universidad.
Teníamos como profesor de Filosofía a un cura que no estaba
nada mal, era
moreno, grande, no gordo, simpático, un culo prieto y un más
que aceptable paquete
se le notaba en el pantalón. Yo me sentaba en la última
fila y en los examenes él solía
después de leer la prensa irse para atrás para controlar
la situación, más de una vez
coincidían nuestras miradas, pero nada más.
Llegó por
fin nuestro deseado viaje de estudios y él fue el profesor acompañante.
Llegamos al hotel y yo como siempre pensando en otra cosa pero en buena
hora lo
hice ya que me tocó compartir habitación con él.
Fuimos a la habitación y dejamos
todo en su sitio y aprovechó para cambiarse de ropa. Me fijé
en él y sobretodo cuando
se quedó en calzoncillos... ¡qué bulto!
Fuimos a continuación
a pasear y conocer la ciudad de Palma, pero yo quería
conocer otra cosa. LLegó la noche y yo fingí cansancio para
no ir de marcha con los
compañeros y estar en la habitación pronto. A las 11 ya
estaba en la cama y unos 10
minutos mas tarde llegó el cura, me miró, se fué
al baño y se empezó a desnudar,
encendió la lámpara de la mesilla para no despertarme y
vi su polla. Era enorme
y un pubis supervelludo, como todo él. Se levantó y se puso
un pijama
completamente ajustado y se echó a dormir.
Yo dormía mirando a su lado y ahí estaba él sobre
la cama de al lado sin sábanas
y con un bulto que empezaba a crecer ya que se reflejaba la luz de la
terraza de la
habitación. Yo no pegaba ojo, sólo miraba y ví cómo
él se empezaba a tocar sus
huevos sin ninguna intención. Me levanté, encendí
la luz y le ví completamente
empalmado e intentado disimular la situación.
Me dijo "¿dónde vas?" y le contesté "al
lavabo", "¿por qué?", pregunté, con
doble
intención. Él no contestó. Salí y le dije
"¿estás contento? ya que estás cachondo..."
Él se puso colorado y me insinué al comentarle que no había
visto nada igual que
su polla. Él casi me da una torta pero yo ya le puse la mano en
la tranca diciendole
que solo la quería ver de cerca, se quedó tan cortado que
me dejó hacer, lo cual
hizo que se pusiera más gorda y dura y yo ya aproveché a
bajarle el pijama y a
chupa. Al comienzo se resistió pero luego ya me dejó hacer,
llamándome amor,
cariño, ya era hora...
Los cuatro días siguientes dormimos en la misma cama y nos chupabamos
y
morreamos todo lo que quisimos, pero la penetración la dejamos
para el año pasado
ya que ya soy mayor de edad y a él lo han destinado los curas a
mi lugar de residencia
universitaria.
|